El frío y las lluvias han llegado y por lo que parece se van a instalar durante unos meses. Por este motivo, ha llegado el momento de preparar nuestra vivienda para los duros días de invierno, las bajas temperaturas, las lluvias y las heladas. Para que nuestro hogar no se convierta en una fortaleza para la calor y no en un coladero de frío debemos tomar una serie de medidas que mejoren el aislamiento de nuestra vivienda y conseguir así el confort ideal para las tardes lluviosas.

Generalmente las tormentas traen frío, por eso es conveniente tener controlado el aislamiento de nuestra vivienda. Debemos asegurarnos de que el aislante alrededor de puertas marcos esté completamente sellado para que no entre aire gélido. Para ello, lo mejor es optar por ventanas y puertas de calidad que puedan aislarnos térmicamente del exterior. Además de estar más calientes, conseguiremos que el calor no se escape, ahorrando, por tanto, en la factura de la calefacción. Y es que, tener una ventana que no aísla bien puede ser un verdadero problema.

Además de sufrir filtraciones de ruido, la constante entrada de frío y calor hará que se dispare el gasto energético de nuestra vivienda. Las ventanas pueden causar la pérdida de hasta un 30 por cien de la energía del hogar; por los muros se llega a escapar un 25 por cien y por el suelo un 2 por cien, según los datos de habitissimo.

Por otro lado, aunque las lluvias afectan más a los desagües, lo cierto es que las tuberías también pueden verse resentidas por el frío. Hay que evitar por todos los medios que nuestras tuberías se congelen. Para ello, es necesario que estas tuberías cuenten con un aislamiento térmico. Además, en el caso de que se rompa alguna de las tuberías, habrá que aprender a cerrar las válvulas de agua. Además, es indispensable limpiar de manera periódica los desagües y bajantes para impedir la acumulación de elementos externos, pues estos podrían obstruirlos con facilidad y convertirse en un problema durante el otoño.

En cuanto a los tejados, lo importante es fijarse y cerciorarse de que no existen filtraciones ni goteras. Si es así, es mejor arreglarlas cuanto antes, pues podríamos encontrarnos con gotas de agua y grandes charcos en el lugar menos inesperado. Es necesario también limpiar y retirar restos acumulados en el tejado, tales como hojas secasmaderas, restos de animales, juguetes, etc. En este punto, es imprescindible fijarse en las bajantes y desagües. Si están obstruidos puede ser un gran problema con la llegada de las lluvias.

Finalmente hay que preparar la vivienda para las tormentas eléctricas, sobre todo las viviendas que se encuentran en el campo. “Si bien es cierto que las viviendas son actualmente lugares seguros, extremar la precaución nos evitará accidentes” afirman desde habitissimo. Para ello, durante una tormenta eléctrica no se deben asomar a balcones ni tener ventanas abiertas. Se deben cerrar las puertas y ventanas para evitar las corrientes de aire, pues éstas atraen los rayos. Si se cuenta con chimenea en la vivienda no se debe encender ya que el fuego de las chimeneas produce aire caliente con iones que aumentan la conductividad del aire.

En el tema de los electrodomésticos y aparatos electrónicos, lo mejor será desconectarlos todos, pues los rayos pueden entrar por las conducciones de electricidad. Pero, además de esto, debemos saber que las subidas de tensión repentinas pueden hacer que los ordenador o televisiones se fundan de un plumazo.