Los expertos en clima de la ONU tienden a buscar una acción urgente para evitar que la temperatura aumente hasta los 2ºC

Según advirtió este lunes el grupo de científicos asesores de la ONU para el cambio climático (IPCC), el mundo alcanzará un calentamiento de 1,5º entre 2030 y 2052. Y para evitar que ese aumento de la temperatura global llegue a los 2º, hay que tomar acciones rápidas, de amplio alcance y sin precedentes. Hay que tener en cuenta que medio grado más de calentamiento global será la diferencia entre la vida que conocemos a la hambruna y los desastres naturales para millones de personas. 

Para los cultivos y plantas. Según los estudios del IPCC, si la temperatura media de la Tierra sube 2ºC se perderán el 16% de las plantas. Por ejemplo, en África el incremento de 1,5 grados en la temperatura podría llevar a la pérdida de cerca de un 40% de los terrenos dedicados al cultivo del maíz.  También se espera que el ganado se vea afectado a medida que aumenta la temperatura.  Un 18% de los insectos del mundo, un 5% de aves y un 8% de los vertebrados se perderán si sube 2ºC la temperatura media de la Tierra. 

Aumento del nivel del mar. En 2100 el aumento del nivel del mar sería 10 centímetros más con un calentamiento global de 2ºC más. Esto significaría que hasta 10 millones de personas estarían expuestas a las consecuencias, como inundaciones, daños en infraestructuras o pérdida de terrenos.

Más días de calor extremo. Aproximadamente 420 millones de personas estarían expuestas a las olas de calor extremas. Se proyecta que la cantidad de días de calor aumente en la mayoría de regiones, y que estos a su vez sean más calurosos, especialmente en América del Norte, Centro y Sur de Europa y la región mediterránea.

No podemos tomar iniciativas para eliminar el calentamiento global, pero sí colaborar en eliminarlo tomando pequeñas medidas que transforma tu vivienda en una casa verde. Los objetivos que se deben perseguir para que la vivienda sea sostenibles son: reducir al mínimo el consumo de energías sucias, generar la menor cantidad posible de residuos y realizar un uso responsable y eficiente de los recursos naturales, especialmente del agua.

Por ejemplo, con la entrada del frío debemos evitar el frío entren por las fachadas de la vivienda. Para ello, se debe mejorar aislamiento térmico de la vivienda; con ello se podrá reducir el consumo en climatización entre el 30% y 40%. Si las ventanas de la vivienda son antiguas y de un solo cristal, será necesario cámbialas por carpinterías con rotura de puentes térmicos y vidrios dobles.

Por otro lado, apostar por las energías renovables también es una opción. Existen tecnologías que generan electricidad a partir de la radiación solar –paneles fotovoltaicos– y de la energía del viento –generadores minieólicos– que se pueden instalar sin ninguna complicación en la vivienda Con ello se contribuirá a reducir la emisión de gases invernadero.

El reciclaje es otra de las formas más efectivas para proteger el medio ambiente. Los residuos que generamos en nuestras vivienda producen un gran impacto medioambiental: colmando los vertederos, consumiendo grandes cantidades de energía para su destrucción y llenando de basura los mares. Por ello se debe clasificar los residuos domésticos y vertelos en su contenedor para que sea posible su reciclaje y su adecuado tratamiento. Es una manera de garantizar que los recursos naturales estén controlados y que no se produzcan vertidos dañinos en el medioambiente.

A la hora de comprar muebles se deben elegir con muebles distintivos (FSC) que garantizan que proceden de explotaciones sostenibles y que usándolos se estás colaborando en la preservación de los bosques. Además, se debe evitar utilizar productos como los de limpieza, insecticidas, etc. que contengan sustancias tóxicas o nocivas para el medioambiente.

Otra opción es instalar paneles termosolares. Con una inversión inicial se dispondrá de agua caliente y calefacción, a coste cero; utilizando una fuente inagotable y limpia y prácticamente sin costes de mantenimiento.