Las persianas son indispensables para un buen aislamiento térmico de nuestro hogar, especialmente útiles en los días de verano; además, aportan intimidad y estética a las ventanas. En sus orígenes, la persiana era un producto artesanal; ¿conocemos su historia?

Imagen de acrilem.com.ar

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Las primeras persianas fueron introducidas en Europa en el siglo XVIII, cuando comenzaron a importarse desde Persia – de ahí el origen de su nombre -. Las primeras persianas eran una serie de listones unidos por unos cordeles.

Las persianas venecianas – compuestas de láminas horizontales con inclinación regulable – se introdujeron en Italia a fines de ese mismo siglo, y deben su nombre a que supuestamente se utilizaron por primera vez en Venecia.

Imagen de enxebredecoracion.com

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En España, el nacimiento de la persiana está íntimamente relacionado con la vid. En la provincia de Alicante, donde el sol acompaña durante todo el año, los primeros artesanos comenzaron a fabricar rudimentarias persianas, consistentes en cortinas de palillos que se confeccionaban con pequeños trozos de sarmientos cocidos, secados y pintados, que luego se engarzaban.

La localidad de Sax, que hasta finales del siglo XIX basaba su economía en la producción vinícola, sufrió el traslado de la producción de vino a otros lugares de España; este hecho hizo que la población se volcara al perfeccionamiento en la fabricación de persianas, que poco a poco fueron evolucionando, hasta lograr sistemas de mecanización avanzados y una amplia variedad funcional y estética.

Imagen de construnario.com

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Sax, la cuna de la persiana en España, hoy concentra gran parte de la actividad de fabricacion de persianas, con un total de 14 empresas y alrededor de 1200 trabajadores.

Almacén de la fábrica Persax. Imagen de ciberperfil.com

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Información provista por Persax