Con la bajada de las temperaturas es muy común que las tuberías exteriores  se acaben congelando. Cuando el frío es muy extremo y las tuberías son de plástico o cobre pueden estallar y originar filtraciones.

Hay que tomar ciertas precauciones para que esto no ocurra ni pueda haber inundaciones en casa:

  1. Para que las tuberías no revienten por la congelación tendremos que cubrirla con un material aislante, como puede ser la landa de fibra de vidrio. A continuación se forra con una tela que realice las funciones de manto protector. El conjunto lo sellaremos con cinta adhesiva gruesa e impermeable.
  2. Cuando las tuberías presenta congelaciones en algunos puntos podríamos emplear elementos que den calor para descongelar el tubo. Evita en la medida de lo posible los que tengan llama. Los decapadores térmicos y los secadores de pelo son dos buenas opciones.
  3. Si la tubería acaba estallando por la fuerza del hielo tendremos que cerrar la llave de paso y apagar el calentador de agua. Reparamos los desperfectos parcheando. Una de las posibilidades a manejar es cerrar estas grietas con masilla epóxida. Antes de ponernos manos a la obra es preciso que la zona a tratar esté limpia y lijada. La tubería volverá a funcionar con normalidad.