La restauración de un edificio histórico

Restauración de la cabecera y cúpula de la Iglesia del Real Monasterio Santa Maria de Valldigna, Valencia. Imagen de Arcion Construcciones.
La restauración de un edificio histórico implica determinadas fases de trabajo que van desde la recolección de datos iniciales y la redacción del proyecto antes de llevar a cabo la ejecución de la obra de restauración.
El primer factor que resulta determinante para la restauración de un edificio histórico es el económico. Del presupuesto dependerán los medios y soluciones adoptados para llevar a cabo la restauración. Si éste es acotado, habrá que utilizar el ingenio profesional para buscar las mejores opciones.
Los estudios previos son muy importantes al restaurar un edificio histórico. Debemos conocer lo más completamente posible el edificio para llevar a cabo un diagnóstico de los problemas a resolver.
Los estudios previos abarcan datos históricos (documentales, planimétricos, fotografías), ambientales (estudios microbiológicos y contaminación), geométricos (topogrametría y fotogrametría), ensayos de materiales (características, cómo se comportan ante productos químicos) e investigaciones in situ (estudios geofísicos, catas arqueológicas, etc.).
La monitorización consiste en las medidas tomadas para controlar un proceso que puede variar con el tiempo como por ejemplo los movimientos, deformaciones de la construcción o factores que influyan en la conservación del edificio.
El proyectista deberá efectuar la realización del proyecto contará no sólo con la redacción del mismo sino además, con la toma de datos geométricos (cinta métrica, nivel, etc.), restituciones y representación en 2D y 3D, simulaciones con ordenador (de iluminación, volumétricas, acústicas, modelos estructurales, etc.) y maquetas.
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