Las nuevas normas sobre instalación de calderas permite las estancas en lugar de las atmosféricas. Imagen de Junkers

El 1 de enero de este año entró en vigencia la nueva normativa para instalación de calderas recogida en el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas de Edificios).

Esta nueva norma prohíbe la instalación o reposición de calderas individuales atmosféricas.

Los gases de combustión de una caldera son expulsados hacia el exterior por un tubo que se sitúa en la fachada o a través de una chimenea en el tejado.

En la mayoría de los casos en una comunidad de vecinos se disponen de chimeneas comunitarias y a través de ella se evacuan todos los gases del edificio.

Las calderas permitidas a partir del 1 de enero según el RITE son las estancas que resultan mucho más seguras. De esta manera se busca aumentar la seguridad y mejorar también la eficacia energética.

Las calderas atmosféricas, que son las más baratas y simples del mercado, son las que se ven afectadas. Las calderas atmosféricas  toman el aire para la combustión de la estancia donde se colocan. Por ese motivo es necesaria la colocación de dos rejillas de ventilación, ubicadas una en la zona superior y otra en la inferior de algún sector de la pared de la estancia.

El RITE, a partir del 1 de enero de 2010 estableció que este tipo de calderas no alcanza los niveles mínimos de seguridad requeridos.

Tengamos en cuenta que las calderas atmosféricas toman el aire del interior  y éste entra a una cámara de combustión abierta, elevando los riesgos de escapes de gases tóxicos en la vivienda, si no se llegaran a expulsar en forma correcta estos gases por la salida de humo.

Las calderas estancas, en cambio, obtienen el aire para la combustión del exterior de la vivienda, y éste junto con los humos de combustión no entran en contacto con la estancia donde se halla la caldera.

Las calderas estancas poseen un  tubo concéntrico que consta de un tubo de mayor diámetro que permite la entrada de aire, y otro de menor diámetro que va por dentro y permite la salida de los gases al exterior.

Por eso, la nueva normativa para instalación de calderas permite que se instalen calderas estancas de condensación, ya que mejoran la combustión y aprovechan el calor de los humos y de clase 5 o de bajo óxido de nitrógeno, que expulsan menos contaminantes.